Seguridad y cifrado del fax
Seguridad y cifrado del fax: una reputación sin protocolo
El fax pasa por seguro en los ámbitos que manejan documentos sensibles. Esa reputación no se apoya en ningún cifrado: se apoya en una topología de red que ha desaparecido.
Respuesta breve
El fax no está cifrado. El protocolo T.30, que rige la transmisión entre dos aparatos, no prevé ningún mecanismo de cifrado: las páginas circulan en claro. Lo que protege en la práctica no es, por tanto, el protocolo sino la forma de enviar: un aparato de destino identificado, una portada que no informa y una conservación controlada.
T.30 no prevé ningún cifrado
La norma que describe la negociación y la transmisión entre dos aparatos define velocidades, formatos de codificación y mensajes de control. No define ninguna clave, ningún secreto compartido ni ninguna verificación de la identidad del equipo remoto más allá del identificador que este declara por sí mismo. Un fax se transmite, pues, en claro, y nada en el protocolo permite al remitente saber quién se encuentra realmente al otro extremo.
Lo que protege realmente un envío
Tres cosas, ninguna criptográfica. El aparato de destino: un número verificado con el destinatario y un equipo del que se sabe dónde está —la fuga más frecuente no es una interceptación, sino un dígito erróneo o un fax colocado en un pasillo—. La portada: basta una referencia de expediente, mientras que un motivo o un importe ya informan a quien pasa por delante. La conservación: un fax deja rastros en los dos extremos —memoria del aparato, registro de envío, copia en el servidor de un servicio en línea— y saber cuánto dura cada uno vale más que suponer que no existe ninguno.
Lo que el paso a IP suprimió sin decirlo
La seguridad atribuida al fax era una propiedad del transporte, no del documento: interceptar una línea conmutada exigía acceder al circuito físico, lo que limitaba de hecho quién podía hacerlo. En un transporte IP, la página atraviesa equipos que la manipulan y, según el servicio, servidores que la almacenan. El protocolo no ha cambiado —T.30 nunca cifró nada—, pero la protección implícita que lo rodeaba ha desaparecido. Los usos basados en ella, sobre todo allí donde rige el secreto médico o profesional, se apoyan por tanto en una premisa que hoy hay que comprobar en vez de presumir.
Preguntas frecuentes
- ¿Es el fax más seguro que el correo electrónico?
- Lo era mientras circulaba por una línea conmutada. Hoy un correo cifrado protege el contenido donde el fax no lo hace; en cambio el fax se entrega en un aparato conocido, mientras que un correo se reenvía sin ningún esfuerzo. Los dos riesgos no son de la misma naturaleza.
- ¿Sirve el fax para datos de salud?
- Se sigue usando ampliamente, y el secreto médico o profesional se aplica al documento sea cual sea el medio de envío. La precaución útil no consiste en confiar en el canal, sino en verificar el número, limitar lo que revela la portada y saber dónde se conserva la copia transmitida.
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